“La labor de Cáritas se hace cada vez más indispensable”
María González Dyne, secretaria general de Cáritas
Gema Martín Borrego. Cáritas Española
En un momento especialmente complejo para nuestro país, en el que la exclusión social se cronifica y las nuevas formas de pobreza emergen con fuerza, Cáritas Española inicia una nueva etapa con el nombramiento de María González Dyne como secretaria general. Tras tres décadas de servicio a los más vulnerables, María asume esta tarea con gratitud y «una enorme responsabilidad», dado que «la labor de Cáritas se hace cada vez más indispensable».
Su relación con esta casa comenzó en 1998, cuando coordinó la respuesta humanitaria a unas inundaciones en Kenia. Veinticinco años después, vuelve a Cáritas con la mirada centrada en las personas que sufren las consecuencias de la pobreza, dispuesta a impulsar una acción social transformadora y convencida de que «la exclusión se puede revertir si trabajamos con impulso y determinación por la justicia social y la dignidad de todas las personas».

“Afronto mi trabajo en Cáritas con espíritu misionero”
Tienes 30 años de experiencia en el servicio a los más vulnerables en el contexto de la Iglesia y en cooperación internacional. ¿Cómo afrontas esta nueva tarea?
Afronto esta etapa con emoción y profunda gratitud. Considero que servir a la Iglesia desde esta posición es todo un privilegio. Asumo también la tarea con enorme responsabilidad. Creo que estamos viviendo momentos en los que la labor de Cáritas se hace cada vez más indispensable, tanto a nivel estatal como internacional; una labor que, desde hace casi ochenta años, transforma vidas y trae esperanza a millones de personas. Resulta impensable que hoy más de 4,3 millones de personas vivan en situación de exclusión severa en nuestro país, pero es la realidad a la que Cáritas debe hacer frente.
¿Qué significa para ti, personal y profesionalmente, ser secretaria general de Cáritas?
A nivel personal, considero que es una oportunidad para seguir sirviendo a nuestra Iglesia con la mirada centrada en las personas que hoy viven en situación de exclusión. Y digo hoy porque creo firmemente que esta realidad, que amenaza a tantos millones de personas dentro y fuera de España, se puede revertir si no perdemos la esperanza y trabajamos con impulso y determinación por la justicia social y la dignidad de todas ellas.
A nivel profesional, significa un gran reto. Cáritas es una organización referente. Contribuir al desarrollo de su misión en los tiempos tan inciertos y complejos que corren es todo un desafío e implica una actitud, un estilo y una disposición determinados. El papa Francisco nos invitaba a ser «una Iglesia en salida», a abandonar la comodidad y el autorreferencialismo para ir al encuentro de las personas, especialmente de las más marginadas y alejadas. Para mí, este es el espíritu: un espíritu misionero que nos llama a mirar la realidad desde la escucha atenta, la participación activa y el discernimiento colectivo.
¿Cuándo comenzó tu vínculo con Cáritas? ¿Cómo ha sido volver?
Mi relación con Cáritas comenzó en 1998, cuando Cáritas nos seleccionó a mi marido y a mí para gestionar la respuesta humanitaria ocasionada por unas graves inundaciones en la diócesis de Garissa, en Kenia. Por aquel entonces yo trabajaba en el sector farmacéutico y él, en el Banco Santander. Dejamos nuestros trabajos para embarcarnos en una experiencia que, intuíamos, cambiaría nuestras vidas. Volver a Cáritas veinticinco años después, reencontrarme con viejos amigos y conocer al nuevo equipo ha supuesto una gran alegría.
¿Cuáles deben ser, a tu juicio, las prioridades para Cáritas en los próximos años?
Destacaría tres áreas. La primera tiene que ver con impulsar una acción social transformadora, que nos permita alcanzar a un mayor número de personas vulnerables tanto en España como a nivel internacional. En este sentido, debemos seguir invirtiendo en programas de acción sociocaritativa (vivienda, empleo, personas en situación administrativa irregular…) y apostando por la dimensión universal de la caridad. Esto significa apoyar la labor humanitaria y de promoción del desarrollo de nuestras Cáritas hermanas, principalmente en países azotados por la crisis climática, la violencia o la pobreza extrema.
Otra prioridad es revitalizar el voluntariado, uno de los pilares más importantes de nuestra identidad y acción social; y la tercera es acompañar a las comunidades cristianas y parroquias para impulsar un mayor compromiso social y mejorar los mecanismos de participación en los territorios.
El VI Plan Estratégico de Cáritas Española y el Marco Estratégico Confederal 2025–2030 proporcionan la hoja de ruta para abordar estos y otros desafíos a los que Cáritas debe hacer frente.
El XI Informe FOESSA ha puesto de manifiesto que la vivienda y el empleo precario abocan a muchas familias a la exclusión. ¿Cree que se necesitan medidas urgentes o consensos para revertir esta situación?
En efecto, el informe arroja datos escalofriantes. En materia de vivienda, apostamos por medidas que reviertan el actual modelo inmobiliario, orientado más a la inversión y la propiedad que al uso social de la vivienda. Como constata el informe, la vivienda es el nuevo vector de la desigualdad y la exclusión social; es un derecho inaccesible para cada vez más familias, que sufren la inseguridad y la inadecuación de su hogar. En materia de empleo, la precariedad laboral es la nueva normalidad. A pesar de que los indicadores han mejorado, lo cierto es que el empleo ha perdido su capacidad de proteger. Esta tendencia es realmente preocupante y un factor que puede contribuir a fragmentar aún más nuestra sociedad.

¿Qué opinión le merece el decreto de regularización extraordinaria de migrantes?
Creo que, para todas las personas que trabajamos por la justicia social, es una medida que debemos celebrar por varios motivos: el primero, porque, como a mi vecino Carlos, de Colombia, o a Laura y su marido, de El Salvador, beneficiará a miles de personas y familias que llevaban ya años trabajando y conviviendo —de manera más o menos visible— con nosotros. Lo hacían, eso sí, en la sombra, sin derechos y a expensas de ser expulsados de sus trabajos precarios o de su habitación o casa de alquiler en cualquier momento. Esta medida revierte la condición de vulnerabilidad y la posible explotación, y reconoce su dignidad como personas, proporcionando un halo de esperanza para llevar una vida mejor y con derechos ya reconocidos.
¿Crees que los recortes en cooperación al desarrollo en Estados Unidos y en varios países europeos ponen en riesgo la vida de millones de personas en todo el mundo?
Sí, totalmente. Los recortes en la Ayuda Oficial al Desarrollo significan un enorme retroceso y una gran amenaza para la paz y la estabilidad internacional, con consecuencias catastróficas, sobre todo en los países de renta baja y muy baja. Los recientes recortes en Estados Unidos y otros países afectan directamente a programas de salud maternoinfantil y contra el VIH/sida, la tuberculosis o la malaria, vacunación, acceso al agua potable, ayuda alimentaria, respuesta humanitaria y programas de paz y reconciliación…, con todas las consecuencias que ello conlleva, especialmente para las mujeres y la infancia.
Y no solo son empresas y entidades de Naciones Unidas quienes sufren estas medidas, sino también organizaciones hermanas como Cáritas de Estados Unidos, cuyas operaciones a nivel global se han visto muy afectadas.
Para terminar, Cáritas es una organización de voluntarios. ¿Qué mensaje te gustaría enviarles?
Un mensaje de profundo agradecimiento. La acción sociocaritativa de Cáritas no sería posible sin la entrega, el compromiso y la generosidad de las cerca de setenta mil personas voluntarias que forman parte de la familia Cáritas. Constituyen uno de los pilares más importantes de nuestra actividad y, con su luz, testimonio y acompañamiento cercano y diario, dan esperanza a miles de personas que viven en la pobreza.
También querría pedirles que sigan contagiando ese deseo de transformar vidas a las personas de su entorno para que la familia de voluntarios de Cáritas crezca aún más. Me parece clave el papel de los jóvenes y de la generación Z en la lucha contra la pobreza y la exclusión, y estoy convencida de que nuestras parroquias pueden continuar jugando aquí un papel fundamental. ¡Muchas gracias!
“Me parece clave el papel de los jóvenes y de la generación Z en la lucha contra la pobreza”



