El ébola irrumpe en la tragedia de Congo

La República Democrática del Congo se enfrenta a un nuevo brote de ébola en medio de la guerra y de una enorme crisis humanitaria.
El virus del ébola vuelve a amenazar a la República Democrática del Congo (RDC). El pasado mes de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó un nuevo brote en el este del país y, en menor medida, en la vecina Uganda, regiones donde la enfermedad es endémica.
Aunque, de momento, no ha alcanzado la gravedad de epidemias anteriores, el contexto en el que ha aparecido el virus —una zona en guerra que sufre una enorme crisis humanitaria, desplazamientos masivos de la población, hambruna y un acceso muy limitado a la atención sanitaria— dificulta mucho su contención.
Y el ébola reapareció
«En esta zona [las ricas regiones mineras de Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri] hay muchos grupos armados y un conflicto que se ha reactivado en el último año, con la ofensiva del M23 —explica Abbe Lois-Pasteur Rudahigwa, director de Cáritas Bukavu—. No hay seguridad y no funcionan los servicios públicos, ni los aeropuertos, ni los bancos… Y a todo esto, ahora se ha añadido la epidemia del ébola».

Al cierre de esta edición, las autoridades habían elevado a 101 las muertes por ébola, que afectaba ya a casi 600 personas en RDC y Uganda (aunque se estima que podrían ser muchas más). Hay que recordar que el virus de Bundibugyo, que es el responsable de este brote, tiene una letalidad del 50% y carece de vacuna y tratamiento.
Cáritas, con los afectados
En este escenario, Cáritas Congo ASBL, junto con las Cáritas de las diócesis afectadas (Mahagi-Nioka, Bunia, Butembo-Beni, Goma y Bukavu), ha activado una respuesta coordinada centrada en la sensibilización, la prevención y la atención directa a las personas infectadas. Los equipos trabajan en parroquias, iglesias, escuelas y espacios comunitarios, difundiendo información sobre la enfermedad, la prevención del contagio, la identificación de los síntomas y la manera de actuar ante posibles casos.
En estas regiones, Cáritas está distribuyendo equipos de protección, kits de lavado de manos instalados en espacios públicos y materiales de sensibilización adaptados a las comunidades. Además, pide a la población que entierre a sus fallecidos de manera segura y digna, una medida clave para contener la propagación de la enfermedad. A esto se suma el refuerzo de la vigilancia comunitaria, con la formación de líderes locales y voluntarios para identificar casos de ébola y activar rápidamente los protocolos de respuesta.
La situación es especialmente preocupante entre quienes han tenido que abandonar sus hogares por la violencia. «El mayor riesgo se da entre la población desplazada. Son ellos quienes más preocupan, ya que van de un refugio a otro y no tienen medios para aplicar las medidas de higiene», advierte el director de Cáritas Bukavu.
Por eso, en los campamentos de personas desplazadas, como los de Bunia, donde se hacinan miles de personas, la respuesta de Cáritas ha sido inmediata, ya que estos espacios, donde apenas hay letrinas y acceso a agua potable, son focos de propagación del virus.

En Goma, Cáritas está distribuyendo alimentos a personas en cuarentena y ayuda a la desinfección de centros sanitarios. En Bukavu, gran parte del esfuerzo se centra en la sensibilización. «El trabajo de Cáritas es concienciar a la población de la necesidad de respetar las medidas de prevención para evitar el contagio», señala Abbe Lois-Pasteur. Entre las recomendaciones difundidas a través de la radio, las iglesias y las escuelas, destacan el lavado frecuente de manos, la distancia física de seguridad y la petición de evitar aglomeraciones.
Las Cáritas nacionales de la Confederación Internacional, entre las que se encuentra Cáritas Española, están apoyando todo este esfuerzo. Nuestra entidad, que trabaja en la región de los Grandes Lagos desde 1994, ya ha acompañado a las Cáritas hermanas de RDC en otras respuestas a anteriores brotes de ébola.



