“Ahora os toca a vosotros”
«Este es el tiempo favorable del Señor. Este es el tiempo propicio de animarnos a una nueva imaginación de lo posible con el realismo que solo el Evangelio nos puede proporcionar. El Espíritu nos propone sumarnos a su movimiento, capaz de hacer nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).
Eva San Martín. Cáritas Española. Fotografías de Ana Rodriguez
En 2020, atravesados por la pandemia de la covid-19, el papa Francisco nos regaló un plan para resucitar a modo de meditación (Vida Nueva, n.º 3.174, 2020), que buscaba alentar la esperanza y ser consuelo de Dios en tiempo de dolor, muerte e incertidumbre. Seis años después, la visita apostólica del papa León XIV a España nos confirma esa misma esperanza anunciada: este es el tiempo favorable del Señor para alzar la mirada y dejarnos encontrar por Él.
Quince años después
Han pasado quince años desde la última visita de un pontífice a nuestro país y el paisaje de nuestra tierra, de Europa y del resto del mundo ha experimentado profundas transformaciones. Nadie imaginaba que León XIV iba a generar tanta atención: personas de todo tipo, con los sentidos despiertos y en búsqueda, con el corazón, el oído y la mirada atentos.
En un clima mundial marcado por la polarización ideológica, la revolución de la IA, las guerras y el desplazamiento forzoso de millones de personas, hemos acogido a León XIV como al buen pastor que sabe mirar a sus ovejas como quien las conoce a fondo y sabe lo que necesitan. Sus palabras, transmitidas en discursos claros, rotundos y profundos, han confrontado la verdad del Evangelio con nuestra realidad personal y social con contundencia, mostrando un corazón compasivo, tierno y cercano en cientos de gestos, revestido de autoridad y verdad.
Una visita, tres territorios
Esta visita, desplegada en tres territorios bien diferenciados, ha tenido un mismo hilo conductor: la dignidad humana de todas las personas, esa magnífica humanidad que Dios ha creado y a la que apela e interpela en su primera encíclica, Magnifica humanitas, como si quisiera alertarnos con urgencia, a cada uno y a cada una, sobre nuestra propia dignidad y el peligro que corre en estos tiempos de oscuridad.
Alzad la mirada al Dios que nos ha creado y nos ama para reconocerle en nuestra historia, reconocer los logros y las dificultades que nos han precedido y responder con valentía a los retos y desafíos de nuestro tiempo, asumiendo la responsabilidad común en la edificación del bien, la justicia y la fraternidad.
El foco, en los vulnerables
León XIV ha puesto en todo momento el foco de atención en la dignidad de las personas más frágiles y vulnerables de nuestra realidad y, en este tiempo, tanto en España como en el resto de Europa, las personas migrantes ocupan un lugar excepcional en el banquete del Reino: «Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”. Entonces el señor dijo al criado: “Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa”» (Lc 14,21-23). Como Jesús de Nazaret, el papa León nos ha invitado a mirar a los más pobres con los ojos de Dios para reconocer su dignidad, su historia, su dolor y su esperanza, y así recorrer el camino de la vida en común.
El encuentro con la Pastoral Social de la Diócesis de Madrid en el centro CEDIA de personas sin hogar de Cáritas Madrid nos ha convocado a toda la comunidad cristiana a hacernos cargo de la dignidad herida desde la cercanía, el cuidado mutuo, el encuentro y la práctica de la caridad evangélica, que transforma la vida de las personas y se convierte en caricia de Dios.
En Catalunya, el papa sacó a la luz la belleza de dos espacios aparentemente opuestos: la belleza del arte, que es alabanza a Dios plasmada en la basílica de la Sagrada Familia y la Torre de Cristo, y la belleza de las vidas de las personas privadas de libertad, internas en el centro penitenciario de Brians, con el anhelo de un nuevo comienzo. Luz y belleza, esperanza y promesa.
En las Islas Canarias brilló el testimonio de la comunidad que trabaja en red y construye fraternidad con la conciencia plena de la misión de la Iglesia al servicio de los preferidos de Dios.
Ahora nos toca a nosotros

Este es el tiempo favorable del Señor para alzar la mirada y dejarnos encontrar por Él, por ese Jesús crucificado que muere y resucita para que todos tengamos vida en Él. Es el tiempo urgente e imprescindible para defender la dignidad y la vida de cada persona humana: «Ahora os toca a vosotros», ha dicho León.
Caminar en sinodalidad, en caridad y comunión, es el gran reto que tenemos para calmar la sed de amor, paz y sentido que necesita este tiempo de la Historia, que nos empuja a hacer del conflicto y del desencuentro camino hacia la paz, la escucha y la reconciliación. «No puedes creer en Jesús y promover la guerra, ignorar a quien sufre y llora y vive en la miseria» (León XIV, en la basílica de la Sagrada Familia, 10 de junio de 2026).
Jesús, el Señor, nos habla directamente al corazón: «No tengáis miedo, yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).



