Venezuela: otra vez a empezar
Casi cuatro meses después del doble terremoto, los venezolanos siguen afrontando sus consecuencias en un país acostumbrado a vivir en crisis.
Lucas Izquierdo. Cáritas Española

Casi cuatro meses después del doble terremoto que sacudió Venezuela, el país y sus gentes siguen en emergencia. Las imágenes de tantas personas bajo los escombros han quedado atrás, pero miles de familias siguen necesitando refugio, alimentos, mantas, atención sanitaria, apoyo psicológico y ayuda para recuperar sus medios de vida.
Y es que el balance de la catástrofe da una idea de la magnitud de lo ocurrido aquel 24 de junio: según los últimos datos oficiales, hay 6.509 personas fallecidas y casi 200 desaparecidas; 60.785 viviendas inspeccionadas, de las que más de 11.000 se encuentran en situación de alto riesgo, y 600.790 toneladas de escombros retiradas. Además, la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) cifra en 1,3 millones las personas damnificadas por los seísmos; al sumar esta cifra a quienes ya necesitaban ayuda antes de los terremotos, la OCHA estima que hay un total de 6,2 millones de personas con necesidades humanitarias en Venezuela.
Los terremotos afectaron a siete estados del norte del país (La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Yaracuy, Carabobo, Aragua y Falcón) y obligaron a miles de personas a huir de sus casas con lo puesto. Muchas de ellas, como Donis Roque y su familia, aún no han podido volver.


La historia de Donis
La tarde del 24 de junio, Donis estaba en casa con su marido y su hijo autista de ocho años cuando el suelo comenzó a moverse. Después llegó el estruendo del edificio de al lado al venirse abajo. «Yo solo podía pensar que iba a morir y no sabía quién cuidaría de mi hijo», recuerda. El temblor duró 39 segundos, pero para ella «fue una eternidad». Cuando terminó, consiguieron salir a la calle. Allí encontraron personas tendidas en el suelo y vecinos intentando escapar de los edificios dañados.
La familia caminó durante horas hasta encontrar un lugar seguro. Después fueron pasando de una vivienda familiar a otra porque las casas de todos ellos también tenían daños. Ahora viven en la casa del padre de Donis, que tiene grietas y filtraciones. Ella duerme en el suelo, cerca de la entrada, por si la tierra vuelve a temblar. Todavía no puede dormir. «Intento cerrar los ojos, pero tengo miedo de dormir; tengo miedo de todo», confiesa. Su hijo tampoco duerme bien; los cambios constantes de casa y la pérdida de sus rutinas le han afectado mucho.
La familia ha tenido problemas para conseguir la medicación del niño, que finalmente han obtenido gracias a Cáritas Venezuela. «Tampoco podemos pagar el alquiler de un piso, porque han subido mucho; nos piden 1.000 dólares al mes por uno de ellos», denuncia.
La dificultad para conseguir una vivienda a un buen precio radica en que hay decenas de miles de edificios dañados en todo el país. Solo en La Guaira, el epicentro del doble terremoto, se estima que entre 500 y 700 edificios fueron destruidos. La casa de Yahaira resultó completamente destrozada, aunque ella está muy agradecida de que toda su familia pudiera escapar con vida de la vivienda. «Fue muy fuerte salir, ver todos los edificios caídos con gente debajo y no poder hacer nada», lamenta Yahaira.

Ayuda inmediata
Cáritas Venezuela y las Cáritas Diocesanas se movilizaron de inmediato. «No habían pasado ni 24 horas cuando activamos nuestros equipos parroquiales y diocesanos», cuenta Ronald Guzmán, responsable de Ayuda Humanitaria de Cáritas Venezuela. «Los equipos han trabajado en todas las zonas damnificadas, incluso en las más aisladas —continúa Ronald—; su objetivo es llevar ayuda y esperanza a las comunidades afectadas por esta tragedia».
«Cáritas Venezuela es una organización con una enorme capacidad de liderazgo dentro del país y un referente en la respuesta humanitaria. Su presencia territorial, el conocimiento de las comunidades y la experiencia de sus equipos y voluntariado hacen que tenga una capacidad muy importante para articular la respuesta y llegar allí donde las necesidades son mayores», añade Manuel Gutiérrez, cooperante de Cáritas Española en Venezuela.

Familias beneficiadas
En efecto, Cáritas Venezuela es una grandísima red formada por miles de voluntarios, además de 37 Cáritas Diocesanas y más de 600 Cáritas parroquiales. Una de las primeras acciones que llevó a cabo fue la campaña «Tras el temblor, el amor» para llevar ayuda a todos los damnificados, así como la habilitación de un centro de acopio en Caracas donde se reciben alimentos no perecederos, agua y medicamentos. Además, hay 35 centros de acopio descentralizados en otras Cáritas Diocesanas del país. A mediados de septiembre ya se habían repartido más de 17.000 kits de alimentos, 12.168 kits de higiene y casi 110.000 insumos médicos a 30.000 familias.
Además, Cáritas Venezuela acondicionó espacios seguros de alojamiento en parroquias, colegios y otras instalaciones de la Iglesia. Allí, las personas recibieron asistencia médica y psicológica.
En esta campaña están trabajando 10.000 voluntarios, como el estudiante Diego Rosas. «He estado cargando y descargando camiones con las donaciones que llegaban a Caracas —explica—; es la forma que tengo de colaborar con la gente que ha sufrido el terremoto».

Una emergencia sobre otra emergencia
El sismo golpeó heridas que ya estaban abiertas
01. Crisis prolongada: 7,9 millones de personas ya necesitaban ayuda; el 78 % vive en pobreza
02. Servicios al límite: Solo el 19 % de los hogares tiene agua de forma continua
03. Transición política: Presidencia interina y elecciones anunciadas, sin fecha
04. Nueva amenaza climática: Lluvias y un «Súper El Niño» entre octubre y diciembre
La emergencia sigue
Casi cuatro meses después del doble seísmo, «la emergencia continúa», afirma Manuel. «Muchas familias han agotado sus recursos, han perdido sus medios de vida o no tienen capacidad económica para afrontar los próximos meses. A esto se suma un impacto emocional muy fuerte, especialmente entre niños, personas mayores y familias que han sufrido pérdidas. Por eso la recuperación va a necesitar tiempo y una respuesta que combine la atención de las necesidades básicas con acompañamiento psicosocial, protección y apoyo para recuperar condiciones de vida dignas», añade Manuel.
Con este objetivo, Cáritas Venezuela, con el apoyo de la red internacional de Cáritas, ha puesto en marcha un plan de emergencia y reconstrucción por valor de 10,7 millones de euros que tendrá una duración inicial de 18 meses para atender a más de 66.000 personas de La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Carabobo, Yaracuy, Aragua y Falcón.
El plan contempla la reparación de viviendas dañadas, la reactivación económica de las familias, la protección social y el apoyo psicológico, sin abandonar las necesidades urgentes de alimentación y salud.
«En los siete estados afectados hay que reubicar a miles de personas, reconstruir viviendas y recuperar medios de vida, y eso no es un trabajo de meses; es un trabajo de años», explica el cooperante de Cáritas Española en Venezuela.
Y es que la crisis que han provocado los terremotos se ha sumado a la que ya existía en el país (ver tabla 1), lo que ha aumentado la gravedad de la emergencia y la vulnerabilidad de la población. «La respuesta, por tanto, tendrá que prolongarse», sentencia Manuel.
Cáritas Española, que ha aportado 1,3 millones de euros a esta emergencia, continuará acompañando a Cáritas Venezuela como ha hecho siempre. «La idea no es sustituir las capacidades locales, sino reforzarlas y estar presentes en todo momento hasta que el pueblo venezolano logre superar esta nueva crisis», concluye Manuel Gutiérrez.

Cáritas con Venezuela
Casi cuatro meses después del doble terremoto que dejó un rastro de destrucción y muerte en Venezuela, miles de familias siguen necesitando ayuda para reconstruir sus hogares y recuperar sus medios de vida. Hay mucho por hacer. Haz tu donativo ahora.
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