Prevenir incendios desde la inclusión laboral
Desbrozar parcelas, limpiar montes y mantener zonas verdes son algunas de las tareas con las que Arredonda, una iniciativa de Cáritas Santiago, contribuye a prevenir incendios mientras ofrece empleo y formación a personas en riesgo de exclusión.
Gema Martín Borrego. Cáritas Española
Un año más, España ha sufrido un verano de grandes y destructivos incendios; esta vez, además, con un balance de víctimas mortales dolorosamente alto. Y un año más, se vuelve a denunciar la falta de medidas preventivas por parte de las administraciones y la ciudadanía.
Y es que prevenir un incendio es tarea de todos y debe empezar mucho antes de que llegue el verano. Puede hacerse con una parcela que se limpia, un terreno que se mantiene, una zona de matorral que deja de acumular biomasa o una finca que vuelve a tener un uso. Y puede hacerse al mismo tiempo que construimos oportunidades de empleo para las personas. Ese es el doble objetivo de Arredonda, la empresa de inserción promovida por Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela, que apuesta por cuidar el territorio y abrir caminos hacia la inclusión laboral.
«En efecto —explica Jesús González, gerente de Arredonda—; por un lado, ofrecemos servicios profesionales de conservación y mantenimiento del territorio y, por otro, generamos oportunidades laborales para personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social».
Nueva empresa

La iniciativa nació a principios de este año a partir de una necesidad muy concreta. «Galicia es una tierra llena de bosques y prados, y su mantenimiento está en primera línea de compromiso de todas las organizaciones sociales y, evidentemente, también de Cáritas y de la Iglesia —cuenta Pilar Farjas, directora de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela—. La diócesis de Santiago cuenta con más de mil parroquias y muchas de ellas tienen fincas que, con el paso del tiempo y la pérdida de actividad en algunas zonas rurales, han quedado sin uso. El mantenimiento de esos terrenos empezó a convertirse en un problema, pero también en una oportunidad».
A raíz de una conversación de Pilar con el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, se planteó la posibilidad de abordar el mantenimiento de las fincas de la Iglesia a través de una de las líneas de trabajo más importantes de Cáritas, que son las empresas de inserción.
Y así nació Arredonda, que realiza trabajos de desbroce, limpieza y acondicionamiento de parcelas, mantenimiento de zonas verdes, podas, retirada y gestión de restos vegetales, limpieza de entornos exteriores y conservación básica de fincas y espacios forestales, con un claro compromiso medioambiental. «El desbroce y la limpieza de parcelas tienen una importancia clara en la prevención de incendios porque permiten reducir la cantidad y continuidad de biomasa vegetal disponible para el fuego. También facilitan el acceso y el mantenimiento de los terrenos, mejoran la visibilidad y ayudan a conservar las franjas de protección alrededor de viviendas, instalaciones y otros espacios sensibles», añade Jesús González.
Prevenir incendios

«En todo caso, nuestro trabajo forma parte de una estrategia más amplia de prevención de incendios —afirma el gerente de Arredonda—. Es verdad que no sustituye a la planificación pública ni a los dispositivos de extinción, pero sí contribuye a que el territorio esté más cuidado, sea más accesible y presente menos acumulación de vegetación seca o desatendida».
Esta dimensión es especialmente importante en Galicia. Por su climatología, su orografía y la extensión de su superficie forestal, el sector forestal tiene un peso estratégico en la comunidad. Además, la gestión de la biomasa y el mantenimiento de las parcelas son cada vez más necesarios para prevenir incendios y conservar adecuadamente el territorio. «Se suele hablar de los incendios cuando ya se han producido, pero nosotros ponemos el foco en la prevención», destaca Pilar Farjas.

Cómo prevenir incendios rurales
Acciones sencillas que ayudan a cuidar el territorio
01. Limpiar parcelas: Evita la acumulación de maleza y residuos.
02. Desbrozar matorral: Reducir la biomasa seca frena la propagación del fuego.
03. Mantener fincas y zonas verdes: Un terreno cuidado es más seguro y accesible.
04. Retirar restos vegetales: Podas y residuos deben gestionarse correctamente.
05. Proteger viviendas e instalaciones: Conservar franjas de seguridad ayuda a prevenir riesgo
Por la inclusión laboral

Pero Arredonda no es únicamente una empresa de servicios. Es también un programa de acompañamiento, formación y mejora de la empleabilidad que pretende que las personas en riesgo de exclusión puedan avanzar hacia una mayor autonomía personal y profesional. Además, «no hay beneficio —añade Pilar Farjas—; el beneficio se reinvierte en la propia empresa para seguir creando puestos de inserción para personas vulnerables».
Arredonda cuenta, en la actualidad, con siete trabajadores en plantilla: una persona responsable de la gerencia, dos capataces de brigada, tres personas contratadas en itinerarios de inserción sociolaboral y una persona de acompañamiento a la inserción, perteneciente a Cáritas Santiago.
«Ya tenemos activa la brigada de La Coruña, compuesta por un jefe y tres personas en inserción, y estamos formando ahora la de Pontevedra, que estará completa a finales del mes de octubre. La brigada de Santiago estará lista para el primer trimestre de 2027», cuenta Jesús.
«Esta organización territorial del trabajo nos va a permitir estar más cerca de las necesidades de cada zona, reducir desplazamientos, atender más encargos y ofrecer oportunidades de inserción a un mayor número de personas», añade.
El perfil de las personas en inserción es diverso, tanto en edad y sexo como en origen y situaciones personales. Por ejemplo, en la brigada de La Coruña hay una mujer y dos hombres de entre 19 y 50 años. Una persona es española, otra es de origen africano y acaba de regularizar su situación y otra es de Centroamérica.
Las personas que entran en la empresa realizan un itinerario personal y profesional en el que están acompañadas en todo momento. «Cada uno de nuestros participantes es un mundo —explica Pilar Farjas— y Cáritas atiende sus necesidades individuales y familiares [incluso de vivienda], además de acompañar el proceso laboral y formativo».
Y es que la formación comienza antes de la incorporación al puesto. Las primeras personas seleccionadas realizaron un curso de unas 80 horas en centros vinculados a la formación forestal, con contenidos sobre mantenimiento de zonas verdes, uso de pequeña maquinaria y productos fitosanitarios, poda, etc.
Después llega el aprendizaje en el propio puesto. Cada persona cuenta con un diagnóstico y un itinerario individualizado. «No solo se aprende a usar una desbrozadora, sino hábitos laborales, puntualidad, responsabilidad, trabajo en equipo o autonomía», señala Jesús.
El propósito final es que el paso por Arredonda sirva como puente hacia un empleo ordinario.
«Queremos que quienes pasen por la empresa adquieran formación, experiencia y competencias profesionales que mejoren sus oportunidades laborales y les permitan avanzar en su proceso de inclusión», afirma.
El futuro
Aunque es verdad que Arredonda comenzó vinculada a las necesidades de mantenimiento de las propiedades de la diócesis y al entorno de Cáritas, «la intención es ir ampliando progresivamente la cartera de clientes hacia administraciones, empresas, entidades sociales, comunidades y particulares», explica su gerente.

«Durante los próximos años nos gustaría que Arredonda se consolidase como una empresa de inserción estable, profesional y reconocida por la calidad de sus trabajos. Galicia necesita más personas formadas y con experiencia para atender las numerosas necesidades relacionadas con el mantenimiento de parcelas, la gestión de la biomasa y la conservación del territorio», concluye Jesús.



