«Mientras siga habiendo personas heridas en nuestra sociedad, tenemos que seguir agachándonos para cuidarlas»
Luis Ayala, presidente de Cáritas Española
Gema Martín Borrego. Fotos: Inma Cubillo. Cáritas Española
Luis Ayala es el nuevo presidente de Cáritas Española. Catedrático de Economía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y especialista de reconocido prestigio en el estudio de la pobreza, la desigualdad y las políticas sociales, regresa a la institución con la que mantiene un vínculo de cuatro décadas. Según nos cuenta en esta entrevista, asume esta responsabilidad como un servicio y con el propósito de contribuir a una sociedad más justa, desde la cercanía a las personas más vulnerables.

¿Cómo empezó su vínculo con Cáritas?
Fue hace más de cuarenta años. Empecé colaborando con la Cáritas de mi parroquia poco después de comenzar la universidad. Fue una forma de canalizar una inquietud que teníamos en los grupos de jóvenes y de pastoral juvenil, donde empezábamos a descubrir una forma de espiritualidad más encarnada en la realidad.
Después, por los estudios de Economía que estaba realizando, me incorporé al programa de empleo de la Vicaría. Así fui tejiendo un vínculo que se ha prolongado a lo largo del tiempo, tanto desde las pequeñas comunidades y las Cáritas parroquiales como desde los Servicios Generales, con los que colaboro desde mediados de los años noventa, especialmente con el Equipo de Estudios y la Fundación FOESSA.
¿Qué significa para usted, personal y profesionalmente, volver a Cáritas, esta vez como presidente?
Más que volver, diría que es casi cerrar un círculo; un círculo que empezó como voluntario en mi época universitaria y que cierro ahora en una etapa de madurez profesional y académica, después de tantos años de recorrido junto a los Servicios Generales de Cáritas.
Personalmente, empiezo esta nueva etapa con emoción y, sobre todo, con mucho agradecimiento por la oportunidad de recorrer junto a tantas personas este camino tan largo, difícil y gratificante de defensa y promoción de los derechos de las personas más pobres.
En lo que se refiere al ámbito profesional, espero que los años de experiencia en el estudio de la pobreza, la exclusión y las políticas sociales puedan ser útiles a la institución. Estoy seguro de que esta responsabilidad en Cáritas también enriquecerá mi trabajo en la universidad. Me permitirá acercarme a la realidad desde una perspectiva más próxima y comunitaria, con un conocimiento y un análisis más ajustados de la exclusión.
Ha dicho que asume esta responsabilidad como un servicio. ¿Cómo entiende ese servicio?
una cuestión de promoción personal. Asumo esta responsabilidad para ponerme al servicio de la casa y para acompañar y animar a las Cáritas Diocesanas en este camino común. Frente a la verticalidad que puede suponer un cargo así, entiendo esta responsabilidad desde una perspectiva muy horizontal.

Asumo esta responsabilidad para ponerme al servicio de la casa y para acompañar y animar a las Cáritas Diocesanas en este camino común.
Me pongo también al servicio de quien me ha nombrado, la Conferencia Episcopal, pero, sobre todo, creo que es un servicio a la sociedad. En el fondo, se trata de plasmar dos actitudes evangélicas que deben inspirarnos en Cáritas: abajarnos y vaciarnos. Mientras siga habiendo heridos en nuestra sociedad, tenemos que seguir agachándonos, cuidando y lavando sus pies.
Como economista e investigador, ha dedicado buena parte de su trayectoria al estudio de la pobreza, la desigualdad y las políticas sociales. ¿Qué cree que se ha hecho mal o no se ha hecho para evitar que la pobreza se cronifique en nuestro país?
Conocemos bien la realidad y nuestros niveles de pobreza son, desgraciadamente, mucho mayores que los de los países de nuestro entorno europeo. Estamos muy por encima de la media, especialmente en determinados colectivos, como las familias con hijos. Pero, sobre todo, tenemos un nivel de pobreza inapropiado para nuestro nivel de riqueza como país.
Hay algunos elementos que explican por qué esa pobreza es tan elevada. Uno de ellos es el empleo. Necesitamos crear mucho más empleo de calidad. Tenemos un problema importante con el mercado de trabajo y con los salarios bajos, que generan precariedad y dificultades para emprender proyectos de vida. Además, nuestras políticas sociales son menos ambiciosas, como demuestra su menor tamaño, y menos universales. Nuestra tarea es seguir trabajando sobre estas realidades.
El XI Informe FOESSA ha puesto de manifiesto que la vivienda aboca a muchas familias a la exclusión. ¿Se necesitan medidas urgentes y consensos en este ámbito?
El binomio de bajos salarios y altos costes de acceso a la vivienda es ahora mismo el principal factor de vulnerabilidad de las familias españolas. Esto se traduce en unas cargas sobre los salarios absolutamente desproporcionadas, en un acceso mucho más precario a la vivienda, especialmente a través del alquiler, y en condiciones habitacionales inadecuadas. Estamos viendo todo un sinfín de problemas, especialmente desde la pandemia.
Hemos de entender la vivienda como un derecho fundamental. Para la mayoría de las personas, la vivienda es el medio para construir un hogar y tener un proyecto de vida. Mientras no lo enfoquemos desde esa óptica y ciñamos el análisis a los desajustes del mercado, será muy difícil solucionar este drama.
Cambiar esta concepción y emprender políticas de mayor alcance, más ambiciosas, globales y estructurales exige acuerdos sociales que hoy es difícil vislumbrar. Hay que implicar a las distintas administraciones, desde el Gobierno central hasta los gobiernos territoriales, así como a los agentes económicos y sociales. Nuestro papel es seguir incidiendo y defendiendo la vivienda como un derecho básico de cualquier persona.
¿Cuáles deberían ser las prioridades de Cáritas en los próximos años, tanto en el acompañamiento a las personas vulnerables como en su labor de incidencia social y política?
Los cambios sociales son tan rápidos que nos obligan a ajustar continuamente nuestras orientaciones básicas de actuación. Tenemos que conciliar la atención permanente a las necesidades de las personas más vulnerables con la identificación de los ámbitos donde más se está jugando la exclusión o la inclusión social.
En los últimos años nos hemos dotado de planes estratégicos que nos permiten conciliar esos dos grandes objetivos y que nos señalan algunos focos que seguirán presentes en el corto y medio plazo: la vivienda, de la que hablábamos antes; el empleo; las personas en situación de irregularidad administrativa; las crisis humanitarias y la cooperación fraterna. Cáritas sigue estando en lugares remotos del mundo donde ya no hay nadie más que nosotros. Es una responsabilidad que tenemos que seguir potenciando.
En un contexto de polarización social y política, ¿qué papel debería desempeñar Cáritas para favorecer la cohesión social?
No podemos dejarnos impregnar por esta polarización ideológica. Tampoco debemos caer en una forma de entender la sociedad que consiste en etiquetar a los demás en categorías ideológicas preconcebidas, porque, si lo hacemos, en lugar de abrir espacios compartidos, los estamos cerrando.
Creo que la mejor manera de combatir esto es ser lo más fieles posible a nuestra misión y al Evangelio. La caridad, la fraternidad, la búsqueda de estructuras más justas, la dignidad de toda persona y la justicia social son exigencias que nos plantea la comunidad cristiana y la sociedad en general, más allá de cualquier ideología.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a las personas voluntarias, trabajadoras, donantes y entidades colaboradoras que hacen posible Cáritas?
Una de las razones que más me animaron a asumir esta responsabilidad fue conocer a tantas personas que llevan mucho tiempo de su vida trabajando en Cáritas y de las que siempre he valorado tanto su excelencia profesional como su calidad humana. A las personas voluntarias quiero trasladarles mi más profundo agradecimiento por la labor que realizan y por su vocación de trabajo con las personas más pobres. Son un pilar insustituible; el corazón de Cáritas. Esperamos seguir contando con ellas para que sean agentes activos en la transformación de nuestra sociedad.
También quiero agradecer a las empresas, las instituciones y todas las personas y entidades que colaboran con Cáritas ese apoyo fundamental que nos permite seguir desarrollando nuestros proyectos. Solo puedo expresar agradecimiento por permitirme recorrer juntos este camino de promoción de las personas más vulnerables de nuestra sociedad y de lucha a favor de la justicia social.



